Hola, mi nombre es Jimena. Fui estudiante del Colegio América de Puebla, soy
teresiana y recientemente me gradué de la Licenciatura en Derecho. Hoy quiero
compartirte una experiencia que marcó profundamente mi vida.
Hace unos meses tuve la oportunidad de ser voluntaria en CAFEMIN, un
refugio que acompaña a mujeres y familias en situación de movilidad humana,
migrantes y refugiadas. Durante dos meses colaboré en las áreas de jurídico,
incidencia y hospitalidad, y puedo decir con certeza que fue una de las vivencias
más significativas que he tenido.
Lo que me impulsó a realizar este voluntariado fue enfrentarme a una
realidad inhumana y darme cuenta de que no podía quedarme de brazos
cruzados ante una situación tan urgente. Las misiones teresianas me acercaron a
esta problemática desde la fe y me ayudaron a comprender que, a través de mi
profesión, también era posible generar un cambio real.
Esta experiencia me enseñó que cuando se trabaja en equipo y en
comunidad, se puede impactar de manera positiva la vida de personas a quienes,
en muchos casos, les ha sido arrebatado casi todo. Me hizo tomar conciencia de
que es nuestra responsabilidad poner nuestros dones al servicio de los demás,
dignificando la vida y sirviendo a Dios a través del compromiso social con quienes
se encuentran en situación de vulnerabilidad.
Me llevo el amor de cada persona a la que pude apoyar, escuchar y
acompañar; las historias de vida que me transformaron; el cariño con el que fui
recibida; la fe de entregarme como instrumento de Dios; y la acogida de las
hermanas josefinas y teresianas. Me llevo, sobre todo, el deseo profundo de ser
“otro Jesús en la tierra” y un sentido de vida orientado a crear cambios, servir
desde el corazón y no permanecer indiferente ante el dolor de los demás.
Con amor,
Jimena.

