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«Lo que más te despierte a amar eso haz»

-Santa Teresa de Jesús

Han sido tiempos difíciles. Tiempos, en los que el deporte, para la mayoría de las personas, ha sido una gran ancla para lograr conseguir un poco de balance dentro del caos; Lo que para unos ha sido una nueva herramienta, para otros, ha sido un estilo de vida.

La vida del deportista profesional lleva todo un gran y fuerte trabajo de fondo. Tiempo, esfuerzo, compromiso, constancia, disciplina, pasión. Es un desgaste físico brutal y ni hablar del desgaste emocional y mental.

Hablemos de una de las justas deportivas más importantes que existen: Los Juegos Olímpicos. Hace un par de semanas, fuimos testigos de la competencia mundial en Tokio y pudimos conocer, desde la parte más aguerrida y pasional de un deportista, hasta la parte más sensible y humana. Simone Biles, por ejemplo, criticada por unos y admirada por otros. Es de valientes (y súper válido) aceptar y reconocer cuando nuestro cuerpo y nuestra mente nos piden un descanso.

El deporte, también debe de vivirse de manera libre, cada atleta debe de saber reconocer cómo quiere vivir esa parte de su vida que tanto le apasiona. Debe sentirse cómodo con lo que hace y con lo que usa. Claro ejemplo, las gimnastas alemanas que, ellas libremente decidieron utilizar un atuendo poco convencional para su competencia. De nuevo críticas y elogios no tardaron en salir a la luz.

Como exfutbolista profesional, conozco el sacrificio y el esfuerzo que una deportista debe de hacer para poder llegar cada vez más lejos. Comentarios positivos, muchos. Negativos, aún más. Solo una conoce el trabajo que ha realizado para llegar hasta donde una está. El ser deportista implica sacrificios: dejar a tu familia y amigos/as, por ejemplo. Es una inversión de trabajo personal inmenso. Cuidarse física y mentalmente. Hay que ser constantes y disciplinadas si de verdad se desea llegar lejos. ¡Hay que ser muy apasionados!

Ve y busca eso que tanto te apasiona. Eso que te haga vibrar el alma. Aquello que, cuando estés ahí, no pueda tu corazón y sientas que va a explotar de amor por es que haces. “Haz todo aquello que te despierte a amar”, como decía Santa Teresa de Jesús. Que te haga amar lo que haces, amar a la persona que está a tu lado apoyándote, amar a aquellos que no creía en ti, también ¿por qué no? Pero sobre todo haz todo aquello que te haga amarte a ti misma/o. A ese ser tan importante que está lleno de talentos y de virtudes y que está dispuesto/a a ponerlas al servicio de los demás. Recuerda que siempre puedes ser inspiración para otros/as.

Si algo no está saliendo como deseas, tranquilo, pasará. Los descansos también son buenos, es bueno detenerse y ponerse a analizar qué es eso que está fallando. No te desanimes, recuerda que siempre habrá alguien que confíe en lo que haces.

No dejes de dar esa intensidad por cada una de las cosas que te apasionan. Todos hemos empezado desde abajo. Como dicen: el camino nunca será fácil; Jesús, te ha dado las herramientas, explótalas al máximo.

 Como atleta te deseo que cada que estés haciendo eso que te apasiona, nunca deje de vibrar tu alma por patear un balón, anotar una canasta, por hacer un mortal, un clavado o lo que sea que hayas decidido hacer. Siéntelo, apasiónate más que nunca, porque el dedicar tu vida (o al menos una parte de ella) a ese deporte que tanto te gusta, será una de las experiencias más gratificantes que podrás experimentar. 

¡Disfrútalo, vívelo, compártelo y apasiónate! 

Con cariño, tu amiga ingeniera y exfutbolista profesional

     Sofía Adame