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En medio de un mundo que a veces parece gritar más de lo que escucha, el Papa León XIV nos lanza una invitación que resuena con fuerza en el corazón de quienes buscamos vivir con sentido: “Sean portavoces de la verdad y constructores de paz”. Esta frase, pronunciada en el contexto del encuentro con comunicadores católicos, no es solo para periodistas o influencers. Es para ti. Para mí. Para todos los que queremos que nuestra vida diga algo verdadero.

¿Qué significa ser portavoz de la verdad?

No se trata de imponer ideas ni de repetir discursos. El Papa nos recuerda que la verdad se propone con humildad, se vive con coherencia, se comunica con respeto. En tiempos donde la desinformación y la polarización nos rodean, ser testigos de la verdad implica buscarla con honestidad, compartirla con ternura, y encarnarla en nuestras decisiones cotidianas.

Para quienes vivimos la vocación como camino de entrega, esta verdad tiene rostro: el de Cristo, el de los pobres, el de quienes esperan una palabra que sane. Ser portavoces de la verdad es atrevernos a mirar más allá de lo superficial, a escuchar con profundidad, a hablar con autenticidad.

¿Y cómo se construye la paz?

Francisco nos llama “artesanos de la paz”. No espectadores. No consumidores. Artesanos. Eso significa que la paz no se compra ni se hereda: se teje con gestos concretos, con palabras que unen, con decisiones que cuidan. En nuestras comunidades, en nuestras escuelas, en nuestras redes sociales, en nuestras familias… cada espacio puede ser taller de paz.

Construir paz es elegir el diálogo cuando hay conflicto. Es acompañar al que sufre. Es tender puentes entre generaciones, entre culturas, entre formas distintas de pensar. Es vivir la vocación como servicio, como presencia que reconcilia, como testimonio que inspira.

Jóvenes con misión

Si tienes entre 18 y 30 años, estás en una etapa clave. No solo para decidir qué estudiar o dónde trabajar, sino para descubrir quién eres y qué quieres aportar al mundo. El Papa te habla directamente: tú puedes ser luz en medio de la confusión. Tú puedes ser voz que anime, que oriente, que construya.

En el carisma teresiano de Enrique de Ossó, creemos que cada joven tiene una semilla de misión en su interior. Y que esa semilla florece cuando se conecta con la verdad, cuando se pone al servicio de la paz, cuando se vive con pasión y esperanza.

¿Y ahora qué?

Te invitamos a reflexionar:

·        ¿Qué verdades estás llamado a comunicar?

·        ¿Qué gestos de paz puedes sembrar hoy?

·        ¿Cómo tu vocación puede ser buena noticia para otros?

La historia no está escrita. Tú eres parte del capítulo que viene. Y como diría Santa Teresa, “el alma que anda en amor, ni cansa ni se cansa”. Que tu vocación sea camino de verdad, de paz, y de alegría compartida.

Angie stj

Reflexión a partir del jubileo del mundo educativo, 30 de octubre de 2025

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